HIPAA
Confidencialidad. HIPAA
¿Qué es la ley HIPAA?
Es una ley federal de 1996 que se conoce como la Ley de Portabilidad y
Responsabilidad del Seguro Médico. Sus siglas (HIPAA) provienen del título
original, que es Health Insurance Portability and Accountbaility Act.
Esta ley establece las pautas para proteger la confidencialidad y
privacidad de la información del paciente y sus datos médicos.
¿A quiénes les aplica la Ley HIPAA?
A todas aquellas entidades que transmiten electrónicamente o almacenan
información de salud, como pueden ser: médicos, enfermeros, farmacias,
laboratorios, hospitales, clínicas, hogares de ancianos y muchos otros
proveedores de atención médica, las aseguradoras de salud, las organizaciones
de conservación de la salud y la mayoría de los planes de salud grupales de los
patronos, programas gubernamentales que pagan la atención médica, como Medicare
y Medicaid.
¿Qué requiere la Ley HIPAA a los proveedores de servicios de salud?
Los proveedores
de servicios de salud deben:
· Garantizar los
derechos a la privacidad del paciente.
· Adoptar
procedimientos de privacidad por escrito que incluyan: quién tiene acceso a
información protegida, cómo se utilizará y cuándo se revelará.
· Asegurarse de que
los asociados del negocio protejan la privacidad de la información de salud.
· Enseñar a los
empleados y empleadas los procedimientos de privacidad del proveedor.
· Designar un
oficial de privacidad responsable de que los procedimientos de seguridad se
cumplen.
Los profesionales
de la salud tienen el deber de tomar medidas razonables para preservar la
confidencialidad de la información médica personal, de acuerdo con las
preferencias de la persona en cuestión. Por ejemplo, las conversaciones entre
médico y paciente deben transcurrir, por lo general, en privado, y es posible
que un paciente prefiera que su médico le llame al teléfono móvil en lugar de
al teléfono fijo del domicilio. Ni siquiera los familiares bienintencionados
están necesariamente autorizados a recibir información sobre la situación
médica de un ser querido.
A toda persona se le reconoce el derecho a la confidencialidad a menos
que autorice revelar la información. En algunos países, esta situación está
regulada por una legislación específica (conocida como "Regulación de la
privacidad" (Health Information Privacy), acerca de la
confidencialidad, el acceso y la divulgación de la información médica, que se
aplica a la mayor parte de los profesionales de la salud. Por ejemplo, en Estados
Unidos la ley que regula estos aspectos es la Ley de portabilidad y
responsabilidad de los seguros de salud (HIPAA, Health Information Privacy),
que especifica lo siguiente:
Toda persona debe poder ver y obtener copias de su historial médico y
pedir que se corrijan los errores que pueda contener.
Cualquier persona legalmente autorizada para tomar decisiones
relacionadas con la atención médica en nombre de otra persona que carezca de
capacidad para ello, tiene el mismo derecho de acceso a la información médica
privada que la persona en cuestión.
Los profesionales de la salud deben dar a conocer regularmente de qué
modo garantizan la confidencialidad de la información médica.
Los profesionales de la salud deben compartir la información médica de
una persona, pero solo entre ellos mismos en la medida en que sea preciso para
proporcionar los cuidados necesarios.
La información médica personal no puede ser revelada con fines
comerciales.
Los profesionales de la salud deberán tomar las precauciones necesarias
para garantizar la confidencialidad de sus comunicaciones con el paciente.
Las personas pueden presentar denuncias sobre prácticas de privacidad de
los profesionales de la salud (directamente al profesional de la salud o ante
el organismo gubernamental correspondiente, en el caso de Estados Unidos en la
Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Las "Regulaciones de privacidad" de la HIPAA no deben
interpretarse como barreras para dificultar la comunicación normal con los familiares
y amigos del paciente. La normativa permite a los médicos y a otros
profesionales de la salud compartir información que es directamente relevante
para la implicación del cónyuge o de familiares, amigos u otras personas
indicadas por un paciente. Si el paciente tiene la capacidad de tomar
decisiones sobre la atención sanitaria, el médico puede comentar esta
información con la familia u otras personas que estén presentes siempre que el
paciente esté de acuerdo o, teniendo oportunidad de ello, no haga objeción.
Incluso cuando el paciente no está presente o no es factible o práctico pedirle
autorización a causa de la urgencia o por incapacidad, el médico puede
compartir esta información con los familiares o los amigos, siempre que
aplicando un criterio profesional considere que hacerlo será lo mejor para los
intereses del paciente.
Algunas veces los profesionales de la salud son requeridos por ley para
desvelar cierta información, en general si la enfermedad puede representar un
peligro para los demás. Por ejemplo, ciertas enfermedades infecciosas, tales
como la causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la sífilis y
la tuberculosis, suelen ser de declaración obligatoria ante los organismos
gubernamentales o sanitarios competentes. Los profesionales de la salud que
detectan signos de maltrato, abusos o negligencia en niños, adultos o ancianos
deben notificarlo de forma sistemática a los servicios de protección. En
algunos países incluso deben ser declaradas las enfermedades o trastornos que,
como la demencia o las convulsiones recientes, pueden afectar gravemente la
capacidad de una persona para conducir un vehículo.
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